Una Semana Santa bien dulce


No hay fiesta tradicional que no vaya acompañada de un dulce. La Semana Santa no se salva, y durante estos días, quizá para compensar la cuaresma, las mesas se llenan de potentes postres hipercalóricos que quedan durante días en los platos para acabar de ir picoteando.

Dulces hechos de diferentes formas y con distintos ingredientes que suelen tener en común azúcar, mucha azúcar. Según el lugar donde se toman, se ofrecen unos u otros. Buñuelos de diferentes formas y sabores, pestiños, monas de pascua, roscos, torrijas… Muchas veces, el origen de estos dulces es la cocina de aprovechamiento. Fijándonos en sus ingredientes, es fácil deducir que servían para dar una segunda vida a pan duro, utilizando por ejemplo la leche para reblandecer. O cómo utilizando ingredientes muy básicos como la harina, el agua y el aceite para freir, convertían una mezcla de masa bien sencilla en un bocado la mar de goloso al añadirle miel.

En Semana Santa y Pascua los dulces y postres tradicionales se encuentran en casi todos los hogares. Algunos son más conocidos y otros se elaboran únicamente en determinadas localidades o comarcas. Posiblemente tuvieran la misma base en su momento y poco a poco fueron evolucionando hasta llegar a cada una de las versiones que hoy se encuentran.

Algunos de que más os sonarán son:

Torrijas: dicen que se toman para Semana Santa por su semejanza a un trozo de carne asada. La religión católica llevada a su interpretación más ortodoxa prohíbe comer carne durante la cuaresma, por lo que tiene todo el sentido. Se hacen de pan duro, leche, azúcar, canela y huevo, que luego se fríen. Últimamente se pueden encontrar versiones en restaurantes hechas con brioche.

Buñuelos: de cuaresma, de viento, de manzana… los hay de casi todo lo que se quieran hacer. Estos días se encuentran en muchas panaderías y pastelerías, vendidos al peso. Son ideales para acompañar un café a media tarde, aunque si los tienes en casa es posible que no puedas esperar.

Mona de Pascua: poco queda de la original torta con huevos (no de chocolate), aunque en algunos sitios aún se pueden ver en los escaparates de las pastelerías. Pero lo más habitual es ver el pastel que deben comprar los padrinos con las figuras de chocolate cada vez más espectaculares que suelen representar los personajes infantiles más tradicionales o los últimos que han llegado.