Tendencias ¿Qué comeremos en 2018?.


En OhBo nos preocupamos de estar atentos a cuáles son las nuevas tendencias. Cada año, por estas fechas, solemos hacer un ejercicio de atención respecto a lo que se escucha que serán los nuevos hábitos o los nuevos ingredientes, las formas de degustarlos y cómo nos gusta hacerlo.

No parece haber ninguna fórmula mágica ni nada que indique que habrá un producto rey. También es cierto que los hábitos no se cambian de una día para otro. Socialmente, se necesita un periodo más largo de tiempo para ver cómo hemos cambiado.

Uno de los grandes cambios que se ha vivido y que aún no ha acabado de asentarse es la preocupación por la procedencia de aquello que comemos y de su valor nutricional. Aún queda un camino largo por recorrer para que los productos ecológicos dejen de ser una tendencia y se hayan convertido en lo que compone nuestra dieta diaria, pero poco a poco se va consiguiendo.

Pero vamos al tema que nos ocupa: saber 3 tendencias que, al parecer, se reafirmarán en 2018.

Los encurtidos y fermentados son dos formas de elaboración que, junto con los ahumados (aquellos que van más allá del salmón) están pegando fuerte. Es posible que sea por su técnica de cocción o por la de conservación, pero cada vez es más habitual encontrar platos que introducen alimentos tratados de esta forma. También puede ser que sea influencia de otras culturas en las que son mucho más habituales. ¡Fijaos, cada vez más salsas y avinagrados se incluyen en los platos!.

La alimentación vegana y vegetariana es una opción cada día con más adeptos. Gracias a ellos, las asociaciones de consumidores y las administraciones presionan cada día más para que las grandes empresas etiqueten con claridad los alimentos envasados, indicando qué ingredientes lleva cada uno de ellos y su valor nutricional. Una transparencia que nos será útil a todos, seamos veganos, vegetarianos u omnívoros.

La cocina tradicional y el producto local parece estar viviendo un resurgimiento. Si bien es cierto que durante una época parecía que comerse un plato de sopa o unos callos era una aberración, ahora vuelven a reivindicarse las comidas de toda la vida, el chup chup de la abuela (ahora baja temperatura) y el producto cercano y local, aquel que llega de la mano de pequeñas empresas, casi artesanales y que garantizan una calidad de producto mínima. Eso sí, notaremos ciertos cambios a la hora de cocinar y manipular estos alimentos. La tecnología ayuda.

¿Qué opináis vosotros? ¿Cuál pensáis que será la tendencia de 2018?