¿Quién era San Valentín?


Está claro que todos conocemos a San Valentín. Lo celebres o no, es inevitable no saber que día es. La actividad comercial durante los días previos nos lo recuerda con sugerentes escaparates. También algunos artículos en prensa nos sugieren regalos para ese día o nos proponen mediante listas planes románticos para disfrutar en pareja nos llegan desde varios flancos.

Pero, ¿por qué el día de San Valentín es el día de los enamorados? ¿Quién era Valentín, antes de ser santo?

Partamos de la base de que no está asegurada su existencia como tal, es decir, como mártir. Porque para ser santo hay que ganárselo. El tema es que, al parecer, en la época de la antigua Roma, Valentín era un médico romano convertido a sacerdote cristiano que después de abrazar la fe casaba en secreto a los soldados para evitar la prohibición de Claudio II respecto al matrimonio de los soldados profesionales. Valentín, se saltó las normas, y además fue obligado a renunciar públicamente a su creencia cristiana, cosa que no hizo y que le llevó a ser ejecutado un 14 de febrero.

Según la Iglesia Católica, hay más figuras a las que podríamos referirnos cuando hablamos de San Valentín. Otro de ellos, sería un obispo de Interamma (actualmente Terni, Italia) cuyos restos se conservan en la ciudad, celebrando su fiesta patronal el mismo 14 de febrero. Otro San Valentín posible fue un obispo enterrado en Mais.

Cuál de ellos será “el verdadero” y originario de la leyenda de los enamorados no lo sabremos nunca. Por lógica, parece que el primero, el sacerdote martirizado que formalizaba el amor de las parejas con el ritual cristiano es el que más encaja, o por lo menos eso nos gusta pensar.

Una leyenda más pagana, dice que el origen de celebrar el día de los enamorados el 14 de febrero se debe a que es la época de emparejamiento de muchos pájaros.

Sea cuál sea la historia, lo que está claro es que se ha convertido en una fiesta con la que muchas parejas disfrutan de momentos románticos. Una buena excusa para mantener viva la llama del amor. Y, dicho sea de paso, llenar las cajas de muchos comercios…