Los alimentos fermentados


Los alimentos fermentados se introducen poco a poco con más frecuencia en nuestras cocinas y en nuestros platos. Pero ¿qué son exactamente?.

Estamos más habituados a escuchar fermentación cuando hablamos de vino, de cerveza o de pan. Se trata de un proceso antiquísimo que China, Egipto o las civilizaciones pre-hispánicas ya utilizaban hace miles de años para hacer que los alimentos duraran más. Podríamos decir que, entre otras cosas, es una técnica de conservación. La fermentación utiliza las bacterias, las levaduras o los hongos para conseguir que algunos alimentos ricos en bacterias se transformen para conseguir que éstas sean beneficiosas para nuestro organismo. Es un proceso de oxidación incompleta, ya que se realiza en medios anaeróbicos (en los que falta el aire). La fermentación puede ser natural o puede ser inducida.

Estamos mucho más acostumbrados a tomar alimentos fermentados de lo que pensamos. ¿Quién de vosotros no ha tomado un yogur? ¿o simplemente pan?. Las aceitunas o los encurtidos también forman parte de esta “familia” y en estos casos, como en el de la cerveza o el vino que os comentábamos, no tenemos ningún tipo de reserva a la hora de tomarlos.

En cambio, hay otros que quizá porque no forman parte de nuestra dieta y vienen de otras culturas culinarias, provocan en según quién algo de rechazo por no resultarnos tan familiares. Por ejemplo, el Kimchi, col fermentada de Cora, la salsa de pescado tan habitual en la cocina asiática; la salsa Miso, fermentado de soja; el Natto, un derivado de la soja, el Chucrut o el Tempeh, salsa originaria de Indonesia.

Pero otros son mucho más habituales y nos sorprendería saber que son fermentados. Además de los ya nombrados, la vainilla es un ingrediente típicos que fermenta para conseguir su aroma tan característico o el vinagre, tan utilizado para aderezar.

Así que abramos la mente y la boca para probar todos los nuevos fermentados que nos están llegando. No dudéis en comerlos, porque, además mejoran la digestión!.