Las bondades y beneficios del Kéfir


Kefir

Kefir

En los últimos tiempos el descenso en el consumo de lácteos ha sido notable, en parte, debido a las cada vez más comunes intolerancias alimenticias o dietas estrictas.

A pesar de todo, es importante valorar el hecho que dejar de tomar lácteos sin una buena sustitución, puede conllevar serios problemas por la falta de ingestión de minerales, vitaminas o aminoácidos vitales que nuestro cuerpo precisa para el correcto funcionamiento diário.

Es por ello, que si debes o quieres dejar la leche y sus derivados por el motivo que sea, debes procurar sustituirlo por un probiótico correcto que esté a la altura. Como por ejemplo, uno que cada vez tiene más adeptos: el kéfir.

Se trata de un hongo muy conocido en países árabes de textura y morfología similar a la coliflor. En su interior hallamos propiedades infinitas gracias entre otros a sus bacterias probióticas y levadura. Sin ir más lejos, comiendo kéfir ayudamos a nuestro organismo a por ejemplo: mejorar el tránsito y síntesis intestinal, acelerar el metabolismo, vigorizar el sistema inmunitario, disminuir la ansiedad o depresión y evitar la pérdida de elasticidad de nuestros músculos. Como ves, beneficios no le faltan…

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¿Dónde y cómo se obtiene el kéfir?
El kéfir se puede comprar en casi todos los herbolarios y lo puedes reproducir fácilmente tú mismo de forma casera.

Para prepararlo es muy fácil: coge un recipiente hermético de 250 ml con 3/4 agua o leche de cabra (de mejor digestión) y añádele 2 o 3 cucharadas de kéfir.
A continuación déjalo reposar a temperatura ambiente para que siga su curso natural (como los yogures tradicionales) durante aproximadamente un día entero.
En unas horas obtendrás un producto parecido al yogur que si lo prefieres, podrás endulzar con azúcar o miel cuando esté listo para comer.

No obstante, antes de ingerirlo, debes colar bien el contenido, quedándote únicamente con la parte líquida y separando los nódulos de kéfir, los cuales podrás volver a usar para crear más yogur cuando lo necesites, eso sí, lávalos antes con agua mineral para que no queden restos de leche alrededor y evitar así que siga reproduciéndose sin mesura.

¿Quién se atreve a crear su propio kéfir? Verás como rápidamente le encontrarás el gusanillo y sólo querrás yogures de kéfir a partir de ahora.
Pero si prefieres los yogures a base de leche de vaca de toda la vida, no te pierdas los 4 tipos de nuestra carta.