La decoración, una fuente de estrés


la decoración, una fuente de estrés

El trabajo (o el no trabajo), la salud, los niños, el frenesí del día a día, cuestiones económicas… Todos estos factores y situaciones suelen ser motivo y fuente de estrés pero… hay otras cosas más sutiles que también pueden agobiar hasta ese punto. La decoración por ejemplo puede tener un gran impacto en nosotros y ser, directamente, una fuente de estrés en sí misma. Sí, afirmamos y creemos en esto: la decoración, una fuente de estrés.

En una época en la que prima el minimalismo, en cuestiones de decoración y espacio, es prioritario tratar de crear ambientes bajo esta premisa. Reducir la cantidad de elementos que nos rodean para no agobiarnos con los excesos, desintoxicarse de la abundancia de objetos que no aportan ni significan para nosotros, todo lo contrario.

la decoración, una fuente de estrés

Acumular no se lleva; hay que centrarse en guardar y conservar lo que únicamente nos hace felices, utilizamos y tiene utilidad y valor real. Hay que empezar por un proceso de limpieza íntegro, deshaciéndose de todo aquello que no interesa. Crear sitios ordenados, no abrumadores, no sobrecargados, proporcionan bienestar, calma, tranquilidad, sosiego… En definitiva, crear lugares a los que se quiere acudir para desconectar, estar en calma y descansar.

Es prioritario el orden, limpieza, escoger bien cada elemento y detalle para conseguir un ambiente relajante.

¿Os habíais planteado alguna vez esto? ¿Que pudiera la decoración ser una fuente de estrés? Estudiar un poco vuestro alrededor y ver qué podéis hacer para mejorarlo y liberaros de aquellos elementos que quizá os puedan estar causando algún tipo de presión. ¡Ánimo, puede ser muy liberador!

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