Intolerancia a la lactosa


leches vegetales

Parece ser que en los últimos años las intolerancias y alergias alimentarias están cada vez más en auge y actualidad. Durante la última década el número de nuevos casos han aumentado de forma importante, sobre todo en una de las más comunes: la intolerancia a la lactosa. Hoy nos centraremos en ella y en 6 aspectos sobre esta patología que deberías conocer.

Dicen que prevenir es mejor que curar, así que si detectas que después de comer queso o beber leche te sientes hinchado o te duele la parte intestinal, entonces deberías controlarlo, puesto que puede que ello derive de una intolerancia a los lácticos, aunque ¡ojo!, no siempre sea por eso…

No es un caso aislado, puesto que la Agencia Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) confirma que el 34% de los españoles tiene este tipo de intolerancia.
Aunque existan muchas alternativas “sin lactosa” en el mercado, antes de entrar en diagnósticos precipitados, es importante valorar y poner en práctica estos 6 factores recomendados por la Asociación de Intolerantes a la Lactosa (ADILAC) para conocer y sobre todo, no confundir esa intolerancia con otros dolencias similares.

1. No es lo mismo ser intolerante a la lactosa que alérgico a la leche
Como ambos casos tienen su origen en la leche, es muy fácil confundirlos. Sin embargo no tienen nada que ver: mientras que la intolerancia a la lactosa (IL) es una deficiencia enzimática que nos impide procesar y digerir la leche provocando problemas digestivos, la alergia a la leche de vaca (APLV) es sencillamente una reacción inmunológica a la proteína de la leche que puede derivar en problemas respiratorios o dermatológicos.

2. Grados de intolerancia
Existen 3 tipos de intolerancia: la primaria, la secundaria y la alactasia. La primera es la más común, puede aparecer en cualquier momento de la vida y es de origen genético, sin vuelta atrás. La secundaria es temporal, es recuperable puesto que no es de origen genético, si no provocado por otras dolencias como infecciones intestinales o celíacos. Por último, la alactasia o deficiencia congénita, también es de origen genético y no recuperable, de hecho, es una forma por suerte rara derivada de una deficiencia genética en algunos recién nacidos.

3. Cuáles son los síntomas?
Dependerá mucho del grado de intolerancia que diagnostiquemos y también de la cantidad de comida ingerida. No obstante, los efectos suelen ser casi inmediatos o al cabo de unas pocas horas. Acostumbra a manifestarse como: estómago hinchado, gases, dolor abdominal, ruido intestinal y también diarrea.

4. Qué pruebas realizar para detectarlo?
Puesto que la lactosa no se halla únicamente en la leche, si no que también se usa en infinidad de otros alimentos (¡embutidos por ejemplo!), es importante confirmar con el doctor la dieta completa. Los tests más habituales son los de “hidrógeno aspirado”, el test de sangre, la biopsia de intestino delgado, y más recientemente el test genético. Es importantísimo evitar el autodiagnóstico y dejar que nos vea un especialista.

5. Qué productos contienen lactosa?
Obviamente todos los derivados lácticos: leche, queso, yogur, etc. Sin embargo y de forma algo sorprendente, la lactosa artificial se halla en gran cantidad de alimentos como salsas, aperitivos, briochería, pan, platos precocinados, hasta un largo etc. Por lo tanto, para evitar sustos, es importante mirar bien las etiquetas de los alimentos antes de ingerirlos.

6. Una vez confirmada la intolerancia, ¿qué comemos?
A pesar de ser un inconveniente, hoy en día existe una gamma amplísima de productos sin lactosa en mercados o supermercados. Dejar la leche y otros lácticos puede provocar alguna deficiencia de vitaminas (D por ejemplo), proteínas o minerales, por lo tanto es fundamental saber cómo sustituirlos por otros alimentos. Por ejemplo, el pescado, el marisco, las coles, las espinacas o los frutos secos, son un buenísimo sustituto de la leche de vaca.

Siguiendo estos 6 consejos podréis saber y detectar si sois o no intolerantes a la lactosa. Aunque recordad que no se debe caer en la tentación del autodiagnóstico. Preguntad siempre a un médico especialista.
Además, en OhBo encontrarás una amplia carta donde todos los platos tienen señalizado su posible intolerancia o alergia para que todo el mundo pueda comer correctamente y a gusto.