Harina blanca, harina integral: pásate al lado más natural


harina integral

Con el artículo de hoy pretendemos dar más consciencia sobre lo que comemos. Queremos explicarte las diferencias entre la harina blanca, o refinada, y la harina integral – o sin refinar, más natural-. No hay que ser radicales y no consumir nunca harina blanca, pero si ser conscientes y  consumirla ocasionalmente. Algunos estudios, entre ellos el controvertido ensayo de William Davis, Wheat Belly: Lose the Wheat, Lose the Weight, and Find your Path Back to Healthponen de manifiesto que:

1. La harina blanca puede crear obesidad y trastornos de azúcar en la sangre:

Cuantos más alimentos refinados comemos, nuestro cuerpo ha de producir más insulina para digerirlos. La insulina promueve el almacenamiento de grasa, dando paso a la ganancia rápida de peso y niveles elevados de triglicéridos, que pueden conducir a enfermedades del corazón. Además,con el paso del tiempo, el páncreas está tan sobrecargado de trabajo que la producción de insulina se detiene, y da paso a la hipoglucemia (bajo nivel de azúcar en la sangre) o la diabetes. De esta manera, el cuerpo recibe poco o nada de combustible de los alimentos que consume y trata de convertir el músculo y la grasa en energía.

Además, la constante ingesta de azúcar refinado o de harina refinada somete a un estrés continuo a las glándulas suprarrenales para equilibrar las hormonas. Esto las debilita, por lo que es más difícil para ellas hacer su función de ‘sistema de emergencia’.

2. Crea problemas digestivos:

A la harina blanca se le ha llegado a llamar el “pegamento de la tripa“. En el mundo actual, es habitual consumir pasta, pan, pizza y la lista continúa. Lo que hace que la harina se pegue en los intestinos. No contienen fibra, que obstruye el sistema, ralentiza la digestión, crea un metabolismo lento, y puede ser a menudo la causa de dolores de cabeza de tensión y migrañas.

Los trastornos digestivos provienen de heces duras producidas por el consumo de alimentos excesivamente ricos en almidón como la harina blanca, lo que hace muy difícil tener una evacuación intestinal normal. Si bien es cierto que al masticar los alimentos, la saliva descompone el almidón, una vez que llegue al estómago, las enzimas en el estómago son incapaces de romperlas debido a que los niveles de pH del estómago son demasiado bajos. Por lo tanto, se queda en el tracto intestinal y se convierte en “pegamento”, que carecen de fibra para empujarlo.

3. El consumo de harina blanca puede desencadenar alergia al trigo:

Comer demasiada harina blanca con el tiempo puede provocar alergia al trigo… ¿por qué? Porque la harina blanca proviene de una semilla híbrida, que se cultiva con productos químicos, despojados de nutrientes y fibra. Comer repetidamente demasiado de cualquier alimento a la vez, con el tiempo puede condicionar la capacidad del cuerpo para digerirlos completamente.

Una alergia puede no ser reconocida al instante, pero las alergias alimentarias pueden causar muchos tipos de síntomas, de la sinusitis a la psicosis, del asma a la artritis, de la hiperactividad a la depresión, del insomnio a la narcolepsia – y por lo general los síntomas no se manifiestan inmediatamente después de comer. Con frecuencia, las reacciones de alergia de trigo son de tan bajo grado como para ser imperceptibles y no se percibe hasta pasados algunos años. Cuando finalmente aparece la alergia es difícil asociarla con algo de comida que se ha consumido durante años, al parecer con impunidad.

4. La harina blanca puede causar inflamación y enfermedad crónica:

El consumo excesivo de carbohidratos refinados, como el azúcar y la harina blanca, son venenos mortales que tienen un efecto inflamatorio en el cuerpo. El azúcar y la harina blanca aumentan el azúcar en sangre, e incluso un aumento modesto de azúcar en la sangre genera químicos pro-inflamatorios. La mayoría de la gente come estos venenos diaria en forma de pan, pasta, cereales de desayuno, galletas, pasteles, refrescos, dulces, etc.

Muchas de las enfermedades que consideramos como parte del envejecimiento son causados por este proceso. Dependiendo del individuo, el resultado puede ser la artritis, enfermedades del corazón, cataratas, pérdida de memoria, piel arrugada o complicaciones de la diabetes, para nombrar unos pocos.

harinas

Sin embargo, la harina integral, está llena de beneficios y nutrientes. Al utilizar todo el grano para su elaboración, nos aporta, además de carbohidratos y proteínas: antioxidantes, vitamina B, grasas saludables, minerales y fibra principalmente. Esto hace que la harina integral sea digerida lentamente, acrecentando la sensación de saciedad (que es ideal para cuidar el peso) y repercutiendo de menor forma a los niveles de glucosa. Además, según el análisis de varias investigaciones norteamericanas sobre los beneficios de la harina integral, los granos integrales y sus subproductos tendrían la posibilidad de reducir hasta en un 21% el riesgo de sufrir problemas cardiovasculares con el solo hecho de consumir 2,5 porciones diarias de granos enteros.

Llegados a este punto, estamos seguros de que acabarás inclinándote hacia el consumo de productos elaborados con harina integral. En Oh Bo, la tenemos presente con la importancia que se merece en nuestra carta.