El hambre emocional


Muchas veces hemos tenido la necesidad de comer de forma impulsiva, sin hambre. Acabamos la ingesta y aún así, el cuerpo nos pide seguir comiendo o bien, por las noches, en el momento en que nos relajamos sentimos una irrefrenable sensación de engullir sin sentirnos satisfechos. Estos comportamientos, además, nos hacen sentirnos mal porque, aún después de habernos dado un innecesario y buen atracón, no hemos eliminado la sensación de vacío que teníamos. Es la llamada hambre emocional.

Este sentimiento está relacionado, como puede intuirse, con nuestras emociones y nuestro estado de ánimo. Hay días que por diferentes razones, han sido más intensos emocionalmente que otros: relaciones personales, laborables o incluso cambios hormonales nos trastocan el organismo y provocan una sensación de vacío, de insatisfacción que identificamos como hambre. No siempre tiene que ser un trastorno provocado por una situación negativa, son comportamientos que también se repiten en momentos de ocio y diversión, aunque en estos casos, en los que podríamos llamar positivos, tienen otro perfil.

También conocida como ingesta emocional, lo que buscamos con este acto de comer es una sensación de satisfacción, un refuerzo positivo o una mejora de nuestro estado de ánimo. El hambre emocional llega de repente y es mucho más difícil de controlar que el hambre físico, que una vez satisfecho desaparece.

El hambre emocional tiene un rasgo característico que, si logramos identificar, nos resultará más fácil su control. Habitualmente, la ansiedad que nos lleva a comer nos pide caprichos: dulces o allimentos ricos en grasas suelen ser los más habituales, que además nos aportarán una cantidad de calorías extra no necesarias que reforzarán nuestro sentimiento de culpa. Si notas que el cuerpo te pide cualquier cosa que en otro momento no comerías, intenta controlarlo. No es fácil hacerlo, pero si somos capaces de identificarla será mucho más fácil no caer en ella.

Al tener esta sensación, busca algo que distraiga tu atención o incluso compañía. Te ayudará a pasar esos momentos y vencerla.