¿Cómo interpretar las etiquetas de los alimentos? Grasas, grasas trans y colesterol


Grasas trans, etiquetas de alimentos.

¿Recuerdas nuestro artículo sobre cómo interpretar las etiquetas de los alimentos? Pues hoy volvemos a la carga. Ya son dos las entregas que os hemos hecho para ir aprendiendo a interpretar las etiquetas de los alimentos. En julio te hablamos de los aditivos y durante las navidades, del etiquetado nutricional a considerar. Hoy toca hablar de las grasas, grasas saturadas, trans y del colesterol. ¿Te interesa? 

Grasas:

¿Cuántos tipos de grasas existen? Normalmente en los envases podemos ver grasas saturadas, grasas no saturadas y grasas trans (o lo que es lo mismo, ácidos grasos insaturados). Vamos a ver cada uno de ellos:

  •  Grasas saturadas y grasas trans:

Las grasas saturadas y las grasas trans suelen conocerse popularmente como las ‘grasas malas’ porque aumentan la concentración de colesterol en sangre e incrementan el riesgo de desarrollar enfermedades cardíacas. Tanto las grasas saturadas como las grasas trans son sólidas a temperatura ambiente.

Las grasas saturadas suelen proceder de productos de origen animal, como la mantequilla, el queso, la leche entera, los helados y las carnes. Las grasas trans también se encuentran en estos alimentos. Pero también las contienen los aceites vegetales que han recibido un tratamiento especial por hidrogenación para que permanezcan en estado sólido a temperatura ambiente (como la grasa de la margarina y de la manteca vegetal). Algunas galletas dulces y saladas, frituras, tentempiés y alimentos preparados también contienen grasas trans.

Las grasas saturadas deben representar menos del 10% de las calorías que los niños ingieren cada día, y la cantidad de grasas trans que ingieren debe ser la más baja posible (menos de 1% del total de calorías).

  • Grasas no saturadas:

Las grasas no saturadas también aparecen debajo de las grasas totales. Estas grasas permanecen en estado líquido a temperatura ambiente. Los alimentos con alto contenido en grasas no saturadas son los aceites vegetales, los frutos secos y el pescado. Las grasas no saturadas se suelen conocer popularmente ‘grasas buenas’ porque no aumentan la concentración de colesterol en sangre como lo hacen las grasas saturadas. La mayoría de las grasas que ingiere una persona deben ser de tipo no saturado.

Colesterol:

El colesterol, que normalmente se expresa en miligramos, también aparece en el apartado de las grasas. El colesterol es importante para producir vitamina D y algunas hormonas, así como para fabricar muchas otras sustancias importantes para el organismo.

De todos modos, el colesterol puede convertirse en un problema si su concentración en sangre es demasiado alta, lo que puede incrementar el riesgo de desarrollar ateroesclerosis. La ateroesclerosis es una en enfermedad en que se obstruyen y endurecen las arterias, lo que puede provocar infartos cardíacos y/o accidentes cerebro-vasculares. La mayor parte del colesterol que necesita una persona se fabrica en el hígado. Sin embargo, alimentos como la carne, las aves, los huevos y los lácteos elaborados con leche entera también contribuyen a elevar la concentración de colesterol.

¿Te parece interesante? En nuestra próxima edición de ¿Cómo interpretar las etiquetas de los alimentos? hablaremos de los minerales, ¿ya sabes cuánto sodio, calcio y fósforo necesita tu cuerpo a diario? ¡Síguenos!